¡Se queda dormido cuando ve programas del corazón!

Reeddaacciióónn

Insólito pero cierto, como que eso huele como las nubes y las nubes como eso, que las vacas no son bacas y las bacas no son ni peras ni manzanas y ¡no comen corderos!.

 Frito con los programas rosas

 Así se queda nuestro personaje cuando lleva 13 minutos y medio viendo algún programa del corazón. Como siempre, quiere preservar el anonimato en frío.

Pues eso que dice el titular. Al parecer es un ejemplar único en el país, ya que se queda dormido viendo los programas más populares de la televisión.

– ¿Y cuando notó usted que le pasaba esto?

– Pues llevo varios años, lo que pasa es que intento mantenerlo en silencio… ya sabe, las habladurías. Después me miran mal en la cola del mercado. Comprenda como me siento. Lo peor es cuando me preguntan o me piden opinión de que Pepito haya aparecido en bolas o haya tenido sexo con Juanita, y no se de que hablan. He inventado una sordera para no pasar vergüenza. Imagínese.

– Comprendemos su situación. ¿Podría describirnos lo que le pasa?

– Pues no, porque me quedo dormido y no me entero.

–  Yo si puedo – habla la chavala, de muy bien ver, por cierto, con la que vive- Se queda frito a los 13’5 minutos de viendo los programas rosas. En algunos casos puede llegar a verlo, pues son 10 minutos de programa y 20 de anuncios, sabe usted, pero en algunas cadenas sin escrúpulos ponen seguidos más de 20 minutos de programa y él no lo puede resistir y se duerme. Sólo despierta cuando ponen documentales de animales. Imagínese. Tengo cientos de documentales grabados para poder despertarle. Paso una vergüenza ante las visitas inusitada, no puede imaginar, ¿sabe?. Viene una visita y preguta de que son tantas cintas de vídeo, preguntan si son de Gran Hermano o similar y tengo que mentir. Esta situación es insorportable….

La chica, hundida de dolor se ha ido llorando a la cocina a emborracharse de bizcocho de chocolate al jerez recien hecho. Ya nos podía dar un trocito…

– Buua buua, lamento tanto esta situación. Lo peor es que, como ven, no sólo me afecta a mí. Tambien está empezando a afectar a los que viven conmigo. No me atrevo a ir al médico. ¿Cómo le digo que no puedo ver los programas del corazón y que sólo veo documentales? Sobre todo me pasa depués de comer. Y con los late-night es peor aún. A eso de las dos le la mañana el sueño es insoportable. Hay veces que no me he despertado hasta la mañana del día siguiente.

– Comprendo que el dolor le embriaga.

– He llegado a pensar en… en… ir a terapia. No se. He intentado metodos estilo Ludovico pero no han funcionado.

– Si que debió ser duro.

– Estamos convirtiendo la salita de estar en una habitacion 101, como en el libro 1984, a ver si así aprendo y me quito de esta enfermedad que me está marginando socialmente y acabará conmigo y con los que me rodean. Por cierto, ¿les gustaría probar la habitación?
Tras negarnos rotundamente, como última prueba pusimos uno de dichos programas para comprobar cómo se dormía el sujeto y a nosotros nos entraba unas ganas de ir al plató y, y , y… a todos esos …. . En fin.

Señores, recuerden, la realidad fictícia siempre supera a la ficción real.

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